Hoy atiendes el puesto de la lonja. Cada cliente te dice su pedido: míralo bien, porque luego se calla y tienes que preparárselo de memoria, con el pescado que pidió y cuántos de cada. Cuando lo tengas, pulsa «¡Ya me lo sé!», llena la bandeja y entrega. Los pedidos perfectos seguidos suman racha. En modo pro el pedido viene solo en palabras, sin dibujos, las cajas cambian de sitio y algún cliente cambia de idea a mitad.